Peligros ocultos

Es curioso que las personas que más se quejan de no tener ninguna prenda de ponerse tengan el armario lleno. Ahí se encuentra todo tipo de ropa, entre ellos prendas que uno no se ha puesto hace meses o incluso años. Lamentable es el caso de desechar y tirar una prenda en buen estado por el mero hecho de no corresponder a la moda actual. En consecuencia hay que ir de comprar para presentarse a lo último. Y lo que es lo último dicta el sector de la moda. En intervalos cada vez más cortos, las marcas líderes de moda lanzan nuevas tendencias al mercado. Estas prendas normalmente ya están pensados para durar sólo una temporada, hecho que se nota mucho en la calidad: después de unos pocos lavados los tejidos finos ya han dado de sí y el cliente va a comprar otras prendas nuevas. Mundialmente se fabrican cada año alrededor de 80 billones de prendas, cuyos precios no sólo pagan los consumidores sino también los obreros que en los países fabricantes trabajan por un sueldo mínimo bajo unas condiciones dañinas para la salud y el medio ambiente. Estos artículos de gran consumo frecuentemente están tratados por sustancias químicas, que contaminan al medio ambiente, más concretamente a las aguas. Un test de Greenpeace realizado en abril de 2012 reveló la existencia de nonilfenoletoxilato en 89 prendas de un test comprendiendo 141 prendas. Además se encontraron en las prendas otros residuos de sustancias químicas y colorantes que puedan causar cáncer.
Pero no sólo en nuestras prendas se ocultan sustancias peligrosas. También encontramos peligros en nuestros alrededores más cercanos: nuestras viviendas. Sustancias dañinas para la salud se pueden encontrar en la protección antipolilla de las moquetas o en la protección antiinflamable de las telas de nuestras cortinas. Otra fuente contaminante son los productos de limpiezas, humo de tabaco y chimeneas de etanol.
Sustancias dañinas también se encuentran en materiales de construcción. Por lo tanto no sólo en casos de construcciones nuevas es recomendable pensar en la arquitectura ecológica, sino también en casos de renovar o restaurar edificios viejos. En los edificios viejos se encuentran peligros ocultos en los suelos y maderas y colas usadas. Existe el peligro de librar dichas sustancias en el transcurso de renovar una casa – y causar enfermedades. Hoy en día ya no se utiliza por ejemplo amianto, pero este material sí se encuentra en construcciones antiguas.